Jorge Herrera: desinformado
Fuente: Publicación de Milenio
Jorge Herrera: desinformado
CABLE A TIERRA Marcela Moreno Casas
Durango es en este momento el hazmerreír nacional. Y todo porque su gobernador Jorge Herrera Caldera fiel al estilo confuso que lo ha caracterizado desde su asunción al poder, tuvo un desliz mayúsculo en el programa radiofónico que conduce Carmen Aristegui ayer.
Entre otras cosas habló de que no se había identificado a ninguno de los cuerpos rescatados de las cinco fosas, cuando la Fiscalía informó el 7 de mayo que un hombre de 31 años, originario de Santiago Papasquiaro, fue reconocido por su propio hermano.
Y si está desinformado de lo que sucede en el estado que gobierna, en cambio demostró que domina el discurso demagógico al más puro estilo de la política aldeana, habla mucho, el discurso aburridor de siempre, dice poco.
No hay sustancia. El tema de seguridad despierta el nerviosismo en cualquiera, pero donde más se debería tener la cabeza fría es en el gobierno de un estado, donde la violencia ha sembrado muerte, dolor y lágrimas, en una escala que ya sobrepasó todo lo imaginable.
Durango se ha convertido en fuente inagotable de notas rojas, pero no gracias a las facilidades otorgadas por el área de comunicación social, que bajo tierra, maneja el periodista Rafael Herrera, a quien se relaciona familiarmente con el mandatario. No tiene cargo oficial, pero mueve, para mal, los hilos de la marioneta. Y en este caso la marioneta es todo el aparato de comunicación social.
No hay cuidado ni siquiera con las formas. Los boletines que firma el mandatario son enviados desde una cuenta usada durante su campaña y todavía vinculada al PRI.
Privilegian a ciertos medios e ignoran a otros. Se establecen voceros oficiales para el tema de la seguridad, en este caso Juan Rafael Rosales Sida y se les ignora o de plano éstos por el mismo miedo prefieren hacerse “los occisos” o molestarse ante los cuestionamientos de los medios.
Lo que da miedo es el hecho de que del otro lado, del lado de la delincuencia, la organización está presente, pero los “buenos” no han podido ni siquiera coordinarse entre ellos, ante la falta de liderazgo y tibieza de su jefe.
marcela.moreno@milenio.com
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